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MÁS SANLUISINOS PIDEN ‘FIADO’ TRAS COVID

La situación económica obliga a las familias a buscar opciones para llevar alimento a su mesa

Eloy Herrera. –

Más familias sanluisinas se han visto obligadas a pedir “fiado” en las tiendas de barrio y muchas de ellas batallan más para pagar el adeudo, señala don Juvenal Monroy, mientras muestra el cuaderno donde apunta el adeudo de los clientes a quienes les fía.

A pesar de que en una de las paredes del negocio cuelga un gran letrero que dice que no se fía, sus clientes no tienen otra que pedirle su ayuda para llevar alimento a su mesa cuando la situación se pone muy complicada. Al final, don Juvenal saca su libreta y anota a un nuevo deudor.

Además de que tiene que fiar a más de sus clientes, don Juvenal ha visto caer sus ventas de una manera muy importante. “Mis ventas han caído como un 40 por ciento”. Insiste en que, si antes vendía 10 pesos, ahora vende 6, “o, a lo mejor 5”, señala.

Las agrupaciones nacionales de comercios señalan que los productos que más cayeron en sus ventas fueron la comida enlatada, lácteos, dulcería, carnes, frutas y legumbres. Por el contrario, los de mayor solicitud por parte de los consumidores fueron bebidas refrescantes, botanas, huevo, tortilla y cigarros.

Don Juvenal destaca que, aparte del aumento de pedir “fiado” y la caída de alrededor de un 40 por ciento en las ventas, ahora sufren un despiadado aumento en los precios de los productos que le dan forma a la despensa. “Todo ha aumentado”, dice.

Mientras que la Canaco Sanluisina asegura que la inflación está en alrededor del 5 por ciento, don Juvenal asegura que es más del 20 por ciento.

«Abarrotes, verduras, todo ha subido, el plátano nunca había estado tan caro; el tomate también y el diesel», remata el comerciante.

DOÑA ALMA YA NO FÍA

Con la llegada de la pandemia, los clientes que Doña Alma anotaba en su libreta dejaron de ser puntuales en sus pagos de la semana. La señora, quien atiende una tienda de barrio en la colonia Campestre, comenzó a tener problemas para pagar a sus proveedores.

“Con eso de la pandemia ya no me pagaban y yo ya no podía surtir las sodas, pan Bimbo, tortillas de harina y todo eso. Con toda la pena del mundo, dejé de fiarle a los clientes”, dijo.

Doña alma se queja de sus pocas ventas derivadas de la grave crisis económica derivada de la pandemia. “Ya casi no vendo. Si antes vendía diez pesos, ahora vendo 4 y, a veces, hasta 2”, se lamentó.

Se dice que la inflación es “el impuesto de los pobres”, pues los precios aumentan por encima del nivel de los salarios, lo que afecta de gran manera a las familias más humildes. Ahora que ya está presente, podría complicar la situación para doña Alma, don Juvenal, y una gran cantidad de familias sanluisinas.

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