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La confusión de lo que realmente es el amor

Ana fue una niña muy enfermiza en sus primeros nueve años de vida. Al estar constantemente en cama por complicaciones respiratorias, era evidente que en gran medida la tenían que cuidar.

Es por esta razón que tanto sus padres como abuelos le brindaban todas las comodidades posibles; por más que ella insistía, no le permitían levantar ni siquiera un plato.

Así empezó a crecer Ana, no solo enferma físicamente sino además débil del carácter y del alma, ignorantes del gran beneficio que representa para la autoestima y la salud física el esfuerzo.

Más en su familia no le permiten esforzarse ni lo mas mínimo, quisieron incluso sacarla de la escuela para que un maestro particular la instruyera, afortunadamente en esto ella sí manifestó un gran desacuerdo. Ellos accedieron con gran preocupación, insistentes de rodearla de comodidad, sin responsabilidad alguna, ya que ellos creen que eso es amor.

Muchas veces Ana se encuentra triste, ya muestra indicios de una baja autoestima, más sus padres y abuelos hacen hasta lo imposible al brindarle algún alimento, en resolverle cualquier problema o inquietud, todo con tal de verle sonreír. Ignoran que la frustración es un remedio amargo, pero muy necesario, incómoda formadora y consejera. La misma que al tolerarla, más que hacernos sonreír, torna nuestra vida en un carácter fortalecido y mayormente listo para ser feliz.

Más ellos insisten de librarle de toda frustración, ya que piensan que eso es amor.

Ana no piensa mucho en el mañana, de hecho esto es normal siendo una niña, identifica por demás el gran poder manipulativo que tiene en casa.

Lo trágico aquí es que su familia tampoco piensa realmente en el porvenir, tan solo se dedican a vivir el día a día, justifican sus fracasos, el que sea físicamente tan torpe y el que debido a su carácter intolerable y victimista no tenga amigas, pero ellos tratan de cubrir todo ese dolor diciéndole mucho que la aman y cuan tan especial es. Ignoran lo trascendental que son las habilidades sociales para el éxito; ellos contrariamente la siguen educando como a una terrible emperadora, aferrados a creer que eso es amor.

En un abrir y cerrar de ojos ese tiempo de infancia queda atrás y llega a la adolescencia sin nadie entender su gran tristeza y arrebatos de furia.

¿Cómo es posible que Ana tenga baja autoestima, si siempre ha estado rodeada de amor?

De tal manera llegó como un alma en soledad a sus quince años, por regalo o capricho de la naturaleza su cuerpo se transformó. Repentinamente se ha convertido en una de las jóvenes más hermosas de la Preparatoria, lo que le ha llenado de halagos y aparentemente alimenta su autoestima ante una sociedad que se rinde ante el valor personal de la belleza.

Como nunca, en casa le brindan un todo miserable que se rinde a lo material, carente de correcciones, obligaciones, consejos, tiempo familiar, etcétera.

Va por la vida sin disciplina alguna, más al verla tan bella y dichosa, en su familia no están dispuestos a disciplinarla, ya que ellos creen que el amor es posible sin disciplina, erróneamente tienen el concepto de lo que es el amor.

Ana llegó a los veintiún años harta de ir de una universidad a otra y muy segura de lo ineptos que todos son, decide darle el ‘sí’ a su insistente novio. En unos cuantos meses preparan la gran boda, cuidan todo detalle para esa noche especial, listos para la boda y desnudos en responsabilidad, disciplina, madurez y carácter, así llegan al enlace matrimonial.

Los padres y abuelos de Ana ignoran que la novia más hermosa del mundo, ante una educación permisiva, egoísta y sobreprotectora recibió una enseñanza  errónea de lo que es el amor.

Por ello, apenas unas semanas después de casada, el frustrado marido, antes de ver a la joven más hermosa, siente la dificultad de haberse casado con una mujer que tiene alma de emperadora.

Es intolerante y quiere lograr todo en el ámbito de la comodidad, él no es el esposo, es un súbdito más ante una mujer que se aferra a vivir como  majestad.

Nunca sonríe, tan solo espera ser feliz sin esfuerzo alguno y sin dificultad. De ninguna manera acepta sus fallas, no quiere saber nada de su pasado, mucho menos del mañana, amenaza constantemente a su marido de quererse divorciar.

Después de dos años de matrimonio y de un hombre que soportó toda indignación por hacer de su parte a ese matrimonio funcionar, abatido, se da por vencido. Firman el divorcio y Ana quiere regresar de nuevo a su dichoso hogar. Su abuela ya ha muerto y su abuelo se encuentra muy enfermo. Los padres de Ana le afirman por primera vez que no hay espacio para ella en ese hogar:

-“Si quieres estar aquí tendrás que trabajar, ya pasaron varios años pero aún no nos recuperamos de todos los gastos millonarios para que tu llegarás al altar”.

Sus  padres vendieron gran parte del patrimonio familiar y se encuentran ahora muy estresados y cansados, por primera vez aceptan la ingratitud de una hija que no supieron educar. Tan solo hablándoles durante su matrimonio para pedirles dinero, sin preocupación alguna por su bienestar.

Ana por primera vez en su vida tiene que trabajar, con rabia e indignación observa que las nerds y feas del periodo escolar, ahora lucen fuertes, seguras, jóvenes y bellas. Son ejecutivas y ella tan solo una empleada más.

Para su suerte, sigue siendo muy bella y un alto ejecutivo le muestra un gran interés. Como niña desesperada se le entrega y al hablar de compromiso matrimonial, descarado y vil, él le dice que como a una prostituta le va a pagar: “Soy un hombre casado y por nada arriesgaré mi vida familiar”.

El padre y el abuelo de Ana ahora también han muerto, ella vive al día tratando de ayudar a su muy enferma mamá, la misma que le da la oportunidad de vivir en ese que fue aparentemente un hogar feliz.

Hasta ahora, al paso de los años, al verse Ana sin preparación, sola, pobre y muy deprimida de vivir una vida tan agobiada, hasta ahora comprende que la educaron confundidos creyendo que eso era amor.

 

*El autor es Licenciado en Psicología. Consultorio: Av. Revolución entre calles 38 y 40. Teléfono: 653 (12) 1 7161.

 

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