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Me quedé sin padre dos veces

Por: Psic. Jesús Alfredo López

Millones de personas en el mundo, ante la muerte o el divorcio, se quedan sin padre, destinados a vivir solamente con la madre.

Lo más común es que las mujeres se vuelven a casar teniendo estos hijos la oportunidad de encontrar en el esposo de mamá a un padre.

Con tristeza, un factor muy común en toda sociedad es el de hombres que están en casa, proveen económicamente, más nunca cumplen con la verdadera función que representa el ser un padre, de tal forma no atienden, ni a sus hijos biológicos, mucho menos a los que son hijos solamente de su esposa. De esta manera van esos hijos por la vida, ante el doble rechazo de quien debiera ser su padre.

Otro factor muy común es el nuevo esposo de mamá, el mismo que promete amarla juntamente con sus hijos.

Ante la promesa recibida, las mujeres se entregan pensando que nunca habrá diferencias ante los hijos que con tal hombre sí tendrá.

Tristemente, una vez que este tipo de hombres tienen sus propios hijos biológicos, rechazan a los hijos de su mujer, esto crea una división familiar, una especie de muro o divorcio en cuanto al compromiso de ser una verdadera familia.

Ante esta ruptura quienes más terminan sufriendo son esos hijos que doblemente son rechazados.

El tercer ejemplo, aunque parezca increíble, es cada vez más frecuente. Este es el nuevo matrimonio formado, en el cual la mujer ya tiene hijos de una relación anterior, pero ante el deseo de proteger a estos hijos, le hace ver a su nuevo esposo que él nunca tendrá autoridad sobre los hijos que pertenecen a su anterior relación.

Esto ocasiona robarle automáticamente el liderazgo no solo de ser padre de esos hijos, sino además la sana autoridad que en todo hogar debe existir.

Esto representa ser una mujer que se pone por si sola en medio de dos bandos, en los cuales sin importar cuanto se esfuerce, generalmente termina venciendo la separación y la ausencia de armonía y paz.

Pero ¿qué representa en sí, el hecho de verdaderamente crecer en la vida al lado de un verdadero papa?

Vamos a centrarnos tan solamente en identidad…

Empecemos de qué manera ésta influye en la seguridad sentimental, ya que cuando un padre verdaderamente ofrece respeto y amor, ese hijo o hija no va por la vida como un huérfano del corazón que fácilmente se entrega al primer postor. Se evitan los embarazos no deseados, se evitan los matrimonios prematuros, se evitarían los grandes fracasos matrimoniales, pues todo matrimonio está guiado por la identidad que tenemos de quienes somos en lo individual como persona, identidad que nos guía en lo consciente o subconsciente a ir por la vida creyendo que no estamos completos, que vivimos heridos y que esa cura la encontraremos en otra persona, de tal manera le entregamos la responsabilidad a otros de hacernos felices pues no hemos sido preparados para nosotros brindar felicidad.

Esta es la principal razón por lo cual hay tanto colapso matrimonial, las personas se casan para ser felices, lo ideal es ser feliz y casarse maduramente para fortalecer en el matrimonio esa dicha ya existente en lo individual.

Cuando obtenemos identidad de un padre, establecemos a través de su liderazgo que tenemos quien nos guie en una verdadera familia, el orgullo de pertenecer a un sano grupo es precisamente lo que guía a un sano crecimiento individual.

Nos muestra lo bello y lo difícil que es convivir con otras personas, es nuestro mundo en pequeño donde se fortalece una de las principales capacidades para lograr en esta vida triunfar, esto es la capacidad de ser social.

Ante el ejemplo de un buen padre, se forma la identidad de que en su momento ese hijo o hija también aspirará a imitar tal modelo familiar.

Las invitaciones al crimen o las pandillas llegarán, muchos serán los hijos que echaran su vida a la perdición, más los hijos que tienen definida su identidad de sentirse valioso por el liderazgo paternal en su familia, tienen en esa formación el principal escudo en vida.

El tercer y último factor en el cual la identidad de un padre fortalece a los hijos, es en su seguridad personal, la misma que los blinda del miedo a vivir, de la ansiedad o la terrible depresión que sigue llevando a tantos jóvenes al suicidio.

Cuando un padre va palmo a palmo en el crecimiento y desarrollo de un hijo, le imprime en su corazón que es una persona valiosa, digna de respeto para brindarle tiempo, compañía, juego, consejos, disciplina y corrección. En si lo que verdaderamente es amor.

Un padre pasa habilidades a los hijos como el de la perseverancia, la valentía y el hecho de levantarse ante las caídas de la vida.

Un buen padre apoya, enseña y llegado el momento tan solo observa alejándose paulatinamente hasta lograr ver en sus hijos el principal propósito de todo padre, esto es que ellos sean independientes.

Se ha demeritado demasiado la figura del padre, pero podemos comprobar su importancia en un simple ejercicio social.

De cada diez hombres o mujeres entrevistados en las cárceles, nueve afirman haber crecido tan solo con la madre ante la ausencia de un padre, esto representa lo fundamental en la identidad que tan solo puede brindar el molde paternal.

Para gran tristeza hay tantos hijos que van por la vida siendo rechazados una, dos o miles de veces, ante padres ignorantes o insensatos que tan solo repiten en la mayoría, lo que ellos mismos no aprendieron de su papá.

 

*El autor es Licenciad en Psicología. Consultorio: Av. Revolución entre calles 39 y 40. Teléfono: 653 (12) 1 7161.

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