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Vacaciones con terror

La época supuestamente para pasar mayor tiempo en familia y olvidarse durante varias semanas de todo lo que representa el reto y estrés escolar, se vuelve para muchas familias y matrimonios un auténtico momento de terror.

Y es que fuera de clases y de la automatización de la vida, se ven reflejadas grandes debilidades que, ante las prisas, increíblemente estaban ocultas.

Ante estas verdades manifiestas con gran angustia, muchos padres de familia ven el regreso a clases como el único madero de esperanza en medio de la mar de aflicción.

Todo esto porque, ciertamente, la escuela ofrece herramientas, pero que en realidad deberían estar primeramente en el hogar.

 

1.- Las autoridades, en la escuela, se ve muy firmemente quiénes son.

Ellas ejercen un poder que se obedece y se respeta, pues en ello el estudiante y la institución ejercen el propósito de enseñanza y aprendizaje escolar.

Las reglas y los acuerdos entre maestros y padres representan la seguridad de protección, unión y verdadero avance intelectual, social, etcétera, contrario a esto cuando los hijos están en casa, es muy común la división de criterios ante padres que no se ponen de acuerdo.

La permisividad o el autoritarismo tienen como similitud el exceso y precisamente la ignorancia en cuanto a lo que es ejercer sabiamente la autoridad.

Estos desacuerdos generan en el hogar desde gritos, llanto, ansiedad y toda una serie de amenazas y castigos a unos hijos desorientados que tan solo reflejan lo que de los padres reciben.

 

2.-  La rutina, en el periodo ordinario de clases, se vive claramente.

Y aunque para muchos es sinónimo de aburrimiento, debemos entender claramente que en esta vida no hay nada más sano que vivir en rutina, pues esta es la base y la seguridad para llegar a grandes avances y precisamente grandes cambios.

Cuando en el hogar, ante la falta de autoridad, comunicación y respeto, no se establece ni la hora de levantarse o dormir, ni tampoco los tiempos de comida o de duración en uso de TV o internet, todo suele ser un gran descontrol.

Por ello, aunque sea un periodo vacacional, es sumamente importante establecer un horario de actividades, precisamente para que el tiempo, además de disfrutarse, se aproveche, logrando un verdadero aprovechamiento y bien familiar.

 

3.-  Las calificaciones, por más que en ocasiones este tema se desee ignorar, es sin duda el reflejo de la capacidad, esfuerzo, deseo y organización del estudiante y lo es también del esfuerzo de los padres.

El obtener excelentes calificaciones es sinónimo de alegría, autoconfianza y reto constante por mantenerse en la cima.

Contrario a esto, el obtener calificaciones bajas o reprobatorias son sinónimo de angustias y fricción.

En el hogar, al tener un hijo que debería ayudar en las labores y no lo hace, reprueba. Al igual, cuando debiendo obedecer, respetar, seguir reglas, tampoco lo hace.

Esto es lo que hace a muchos padres sentirse frustrados y en definitiva ante la realidad de ser reprobados llega una gran fricción que se traduce en una serie de conflictos, que generan abusos, violencia y en ello la amenaza constante del divorcio.

Por ello, al igual que en la escuela existiendo maestros o tutores especiales brindan apoyo, es necesario que estos padres busquen ayuda profesional o muy sabia de alguien que en verdad les pueda orientar y estar ambos en la disposición de seguir esas indicaciones.

 

4.-Metas y trabajo, esto es una dualidad que mueve el motor del avance escolar, pues todo alumno debe tener siempre presente ese periodo mensual o bimestral donde será evaluado.

Sabe que tiene de frente la meta de pasar de semestre o año. Su avance escolar va íntimamente ligado con el éxito en la vida.

Por ello, cuando en el periodo vacacional no se establecen las  metas y el trabajo necesario para realizarlas, el motor de ese hijo o hija se puede comparar con un motor colapsado.

Las metas en la vida establecen el punto de referencia de hasta donde deseamos llegar, prosperar y en ello ser felices.

Para lograrlo, es sumamente necesario el esfuerzo, el trabajo inteligente y firmemente constante, pues al hacerlo nos da motivación y curiosamente descanso al saber que ante esas grandes montañas hemos luchado y muchas veces vencido.

Entendamos pues, que el tema de las metas y el trabajo, de ninguna manera deben estar establecidos solamente por rutinas escolares.

Más si por unos padres diligentes que están dispuestos a exigir con disciplina y amor a unos hijos que deseando estar cómodos, si no se les imponen metas, cosecharan resultados de una vida en la cual serán infelices.

 

*El autor es Licenciado en Psicología. Consultorio: Av. Revolución entre calles 39 y 40. Teléfono: 653 (12) 1 7161.

 

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